¿ALUMNOS HUÉRFANOS CON PADRES?
En este mundo moderno y con constantes
cambios tecnológicos, se suscita un grave problema; existen gran cantidad de alumnos provenientes
de familias disfuncionales: violencia intrafamiliar, madres solteras,
divorcios, infidelidades, alcoholismo, drogadicción, desempleo, vandalismo y
sobre todo y en lo que radica el grave problema, desatención de los hijos.
Dado lo anterior; los maestros
nos enfrentamos a una gran falta de valores en las acciones de los alumnos y
nuestra tarea es fomentar en el alumno un proceso interior de reflexión el cual
le permita reconocer sus propios valores, entendiendo que estos son guías de
conducta que les serán útiles en el presente y en el futuro para la toma de
decisiones en situaciones moralmente controvertidas.
Por tanto, para educar en valores la escuela
tiene que constituirse en un mundo de justicia, amor, armonía, igualdad,
respeto y tolerancia. De nada sirve enseñar valores sino no se está acompañado
de una práctica coherente. Con el fin de que los alumnos lo interioricen no porque
lo definen bien, sino porque lo experimentan día a día en un contexto donde se
practican los valores. Generalmente las incoherencias entre lo que se dice y lo
que se hace son los peores modelos educativos.